Creo sin duda alguna que éste es el post que más me va a costar escribir sin hacer uso de recursos como el insulto. Así mismo la tristeza en la que me veo sumido no es sino una consecuencia por la incapacidad de entender la naturaleza de las declaraciones de esta gente.
Empiezo poniendo el enlace a la noticia que nos ocupa: http://www.larazon.es/noticia/539-la-rebelion-de-los-pedofilos-somos-pocos-y-tenemos-que-luchar
Lo malo de estos post es la brevedad a la que uno ha de someterse para no irse por los cerros de Ubeda, la sintetización de los hechos.
Primero, escribo con cierta sensación de desamparo e indefensión, por ver lo que le ha pasado a la persona que aparece en la noticia denunciando los actos de estos individuos. Que viva sumido en ese aire de amenaza no deja de ser inquietante, por cuanto él denuncia unos hechos que cree incomprensibles, por no decir otra cosa. Tampoco termino de entender el empeño que hacen algunos en politizar todos los ámbitos de la vida diciendo que estas conductas son promovidas por el pensamiento de izquierdas.
Pero allá voy, porque en realidad a mí me importan los niños, no la gentuza.
Una de las cosas que reclaman es la creación de un gabinete de abogados especializados en pedofilia para defenderles de la represión del estado, y que sirva además como punto de inflexión para educar a la ciudadanía para que comprendamos sus prácticas. Defienden la pederastia poniéndola al mismo nivel que la homosexualidad, o sea, asumiendo que es otra opción sexual y aludiendo a la libertad del individuo para practicarla sin cortapisas ni impedimentos o persecuciones. Y sencillamente semejante aseveración me produce náuseas. Supone dar por hecho que un niño está preparado psicológica y físicamente para tener relaciones. Supone obviar los traumas de que los niños son víctima, y olvidarse por completo del significado del concepto madurez, con todo lo que ello implica.
Un niño no comprende lo que el sexo significa porque el proceso de aprendizaje del ser humano en cualquier ámbito de la vida requiere superar distintas etapas emocionales. Estas prácticas, a las que llamaré de aquí en adelante abusos, no son comprendidas por las dos partes (niño y pederasta) como algo bueno de lo que pueda sacarse provecho; de hecho, lo habitual es que queden secuelas en la persona que van desde distintos tipos de fobias, hasta conductas autodestructivas.
Por otra parte, los pederastas utilizan la coacción y el engaño para conseguir sus objetivos, porque evidentemente, plantear a un niño una relación sexual de mutuo acuerdo es absurdo debido a esa falta de madurez a la que he hecho mención con anterioridad. El sexo no es un juego, es algo muy serio que puede frustrar a un adulto por infinidad de razones, y un adulto, en principio, tiene capacidad para reflexionar acerca de sus vivencias y valerse de ellas para superar otros problemas. ¿Qué no pasará entonces por la cabeza de una persona que no ha llegado a ese nivel de consciencia?, ¿cómo podrían entender los chavales lo que está sucediendo?. Más de uno dirá que en Japón se venden películas "X" en las que participan críos de 7 años, e incluso que en Holanda hay un partido político que defiende esas prácticas, y que ambos países son económicamente fuertes y democráticamente estables, por lo que si ellos lo hacen, ¿qué puede haber de malo?. De malo hay un profundo maltrato, hay una profunda falta de respeto hacia la infancia y los derechos de los niños. También enfermedad por parte de los que realizan los abusos y, en muchos casos, simplemente maldad. Y yo, desde mi pequeño lugar en el mundo, exijo a los gobiernos del mundo que se persigan sin contemplaciones esas prácticas, y que el hecho de enaltecerlas sea constitutivo de delito. Porque una sociedad que abusa de sus niños es una sociedad enferma, que actúen los políticos, y que la sociedad no deje caer estas prácticas en el cajón del olvido.
AYUDA AL MENOR EN ESPAÑA: http://www.anar.org/, 900202010
http://www.prodeni.org/, 952390745