Hay un momento en la vida en que algunas cosas parecen fáciles. Parece fácil de joven llegar a viejo con una casa y un coche y dinero en el banco; lo hicieron los abuelos, ¿por qué no nosotros?. Y a medida que pasan los años y que uno abandona los estudios y se mete a trabajar, la vida nos empieza a parecer más aburrida y monótona, y todo ese esfuerzo necesario para conseguir lo que nuestros padres tenían nos parece un poco mayor. Pero además, vienen añadidos con los que no contábamos. La novia/el novio del instituto ya no es tan dulce como nos parecía cuando salíamos de fiesta los fines de semana. Vivir con él te enseña sus manías que para nosotros son increíbles, y empezamos a perder la paciencia, y con ella, se va la capacidad de mirar objetivamente lo que esperamos de la otra persona, si es que en algún momento hemos esperado algo. ¿Realmente me aporta algo?, no sé si me siento más tranquilo/tranquila a su lado, no sé si sus palabras son de ánimo o en realidad me está reprochando que no seamos iguales... ¿en el fondo me llama cobarde?.
Dejo de pensar... es mucho más fácil levantar el tono de voz para decirle que no deje los calcetines por el medio que pensar que esos despistes formaban parte de su encanto cuando nos conocimos. ¿Qué ha cambiado? En el fondo es la misma persona. Más curtido/curtida por las experiencias de la vida, más adulto/adulta, más responsable... y quizás por eso mismo no le da importancia a dejar un día los zapatos metidos en el armario con los calcetines dentro, porque hay otras preocupaciones mayores que sÍ alteran su estado de ánimo, y lo otro no deja de ser una anécdota. Intentaré comprender mejor esas pequeñas cosas, las aceptaré como parte de una lección que la vida nos quiere enseñar y que a veces no aprendemos nunca. La tolerancia y el respeto son fundamentales, y en realidad el gesto de los calcetines no deja de ser una anécdota... importantes son las soluciones que aporta para salir adelante con la hipoteca, o el compromiso que tiene con mi familia en los momentos difíciles, o ese abrazo que me da cada noche, como la primera vez que dormimos juntos, y esas palabras al oído restando importancia a las pequeñas cosas vividas durante el día y que no tienen por qué alterar nuestra paz de pareja. Importante es el beso de buenos días y la sonrisa que me da cada mañana, y los chistes tan malos que cuenta pero que me hacen partirme de la risa porque los escenifica... los vive, y los consejos que me da, y que me pida la opinión para cualquier cosa porque dice que también es importante, y que comparta conmigo sus pensamientos y sus temores; y siento que vive conmigo y me siento importante al contar con esa persona. Y a lo largo de la jornada los jefes me molestarán, una vecina tirará la colilla al balcón de nuestra casa, alguien se colará en el turno de la carnicería, pero yo seguiré contando con ese abrazo de buenas noches y esa cara alegre de los chistes malos, seguiré contando con esa persona que se alegra al verme.
domingo 27 de septiembre de 2009
ILUSIONES.
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lunes 7 de septiembre de 2009
ESTOY EN LA PLAYA.
Estoy en la playa. No hay una sola nube en el cielo y aunque hace calor este no asfixia. El sonido de las olas me lleva hacia el agua; es mi particular canto de sirena. Mi caminar es lento, pero libre y decidido. Me acerco a la orilla contemplándome los pies vestidos de arena. Y estos sumergidos en el agua libres ya de los granos. El mar acaricia los dedos; algunas gotas respondonas saltan salvajes para mojarme los muslos provocando que se erice la piel. Pero nunca me he sentido más vivo. Nunca he sido más consciente de que la vida es eso que vivimos, y aquello que dejamos pasar; y mi red es cada vez más tupida para evitar que algún buen momento desaparezca para siempre.Estoy en la playa, metido en el agua. Mis brazos extendidos haciendo la cruz sobre la tranquila lámina de agua; la cabeza sumergida para taponar mis oídos... me dejo llevar por el suave mecer de las olas. Escucho mi propia respiración, ya no tengo frío. Me siento libre como el propio agua, me siento parte de ella. No me importa si pasa el tiempo, pues el momento es demasiado valioso. Cierro aún más mi red y lo guardo en el almacén de la vida.
Estoy en la playa, metido en el agua.
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