A veces creo que la vida se va sin remedio, como cuando quiero cojer agua con las manos y esta se escapa entre los dedos. Es la misma sensación. Hago cosas, salgo, miro, hablo, pero los recuerdos y las sensaciones no se quedan en la memoria... ni en el cuerpo. Tanta mentira alrededor, falsas apariencias, envidias y superegos.
A veces creo que llegamos a la vejez sin haber disfrutado de los años que nos ha costado semejante esfuerzo. Cualquiera cuenta una anécdota, tiene recuerdos, pero cuánto de eso es verdad, y cuánto ilusión. Minimizamos lo bueno porque da miedo pensar en que lo que hemos dejado atrás valía mucho más de lo que creímos en su momento, y de esa manera compensamos. Y lo malo... también lo magnificamos, para así hacer creer a los demás, y seguramente a nosotros mismos, que aquello pasó así porque nos hicieron mucho daño, que no pudimos evitarlo.
Somos animales mentirosos y egoístas. Arrepentidos siempre pero siempre dispuestos a repetir la jugada, si es que pensamos que ésta nos puede reportar algo bueno aun a costa de un tercero; siempre he pensado que las conciencias son volátiles.
Y la vida no es un más que un estado pasajero, una circunstancia temporal que no sabemos cómo aprovechar. Si fuéramos capaces de distinguir lo efímero de las cosas, la rapidez con la que cambia todo a nuestro alrededor, y mirarlo todo sin prisas, sin correr a través de los años para llegar al único final posible. Si fuéramos capaces de disfrutar con el viento agitando nuestro pelo, o la lluvia mojando nuestra cara. Si nos parásemos a mirar las flores y los inquilinos que estas tienen, o el agua de un río cualquiera, o el batir de las olas contra la playa. Qué más da lo que haya alrededor si lo que importa es el momento, si lo que vale la pena es cada momento que vivimos porque no se volverá a repetir.
El ayer ya pasó, y el mañana... no importa, porque estoy viviendo hoy.
LA FRASE.
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.
miércoles 29 de julio de 2009
A VECES.
domingo 19 de julio de 2009
BICIS Y CIUDADES.
Va un post dedicado a la ciudad en la que vivo (otro más). Un post sobre convivencia y comprensión; sobre la vida misma, vamos. Y es que en Vitoria-Gasteiz permanece en la calle el debate sobre las bicis, los peatones y los coches. Y seguirá por mucho tiempo, pues aquí la gente se limita, por lo general, a exponer/imponer su punto de vista, y no escuchar el del que está enfrente, pero de eso ya he escrito no hace mucho. Hay polémicas con las bicis que van por las aceras, y en muchos casos tienen razón los viandantes, pues no se anda con cuidado, pero es que se criminaliza a todos, y eso no puede ser. Sabemos que falta una campaña de concienciación (se hizo de información con el tranvía), y sabemos que en el ayuntamiento ni se la plantea. Da lo mismo que haya incidentes cada vez más a menudo, eso no les incumbe. El otro día un atropello de un peatón por una bici, y un puñetazo de otro peatón, a una chica que iba en bici por un bici-carril. A mí me han llamado la atención yendo por el bici-carril o por la vía verde, acusándome de no tener cuidado, cuando precisamente yo suelo apoyar el pie en el suelo al cruzarme con alguien para evitar sustos propios y ajenos. Y circulo por la calzada, con los coches, y estos me pitan, insultan, adelantan sin cuidado... podría seguir, pero mejor no. Y para hablar contra las bicis exponen argumentos tan peregrinos e insustanciales como el de los impuestos. Sí, claro que el peatón y el conductor pagan sus impuestos para las aceras y las carreteras, pero evidentemente yo también trabajo y pago los mismos impuestos que ellos. Quieren obligarnos a ir por la calzada sin que exista una concienciación por parte de nadie, y no es tan fácil asumir ese cambio por parte de algunos. En la calzada te encuentras todo lo que he dicho antes, y gravilla en el suelo, coches en doble/triple fila, velocidades supersónicas que nadie controla, y todo tipo de elementos a esquivar como madres con niños, abuelos ociosos...
Yo veo soluciones bastante fáciles a muchas de estas cuestiones, pero sin políticos eficaces y sin voluntad, todo seguirá igual. Miremos en este aspecto también a ciudades como Berlín, Amsterdam, París o Londres, que le están dando a la bici un protagonismo cada vez mayor y son ejemplo de modernidad y desarrollo.
jueves 2 de julio de 2009
ESTRELLAS DEL POP Y DEL FÚTBOL.
Esas son las personas que copan los noticiarios en radio y televisión, o en prensa escrita estos días (salvo contadas excepciones en todos los casos). Todo el mundo periodístico se ha movilizado para intentar ser los primeros en informar sobre la autopsia de Michael Jackson, o sobre las fiestas celebradas por las incorporaciones al Real Madrid de fútbol. Vaya periodismo cochambroso y superficial, qué falta de ética periodística dedicar tantas horas a esos personajes, que aun siendo mediáticos en todo su ser, no creo que sean causa de tanto despliegue. Sí, lo sé, mis propias palabras confirman que interesan porque proporcionan ingresos increíbles, pero es que eso es lo triste. La presentación de un jugador brasileño, organizada a última hora de la tarde, o primera de la noche, para que coincida con los informativos; está todo pensado, puro marketing. Y lo que me pone de mala hostia es que pasan desapercibidas verdaderas tragedias como las del coltán, las matanzas por los narcos en México, o en Colombia por el ejército, o la sempiterna hambruna en un montón de países en África o Asia...eso sólo es motivo de importancia en navidades, cuando los mismos medios que olvidan esas catástrofes humanas durante todo el año encuentran un filón asegurado en fechas tan señaladas. Todo se reduce al dinero, al puto y miserable dinero. Nunca ahondan en la noticia, se limitan a dar datos más o menos certeros sobre lo que ocurre, pero cuando las noticias las generan estos "Astros", mandan reporteros especiales y medios sin límite. Y me suben los colores y la temperatura, así que antes de citar a nadie en concreto, lo dejo. Otro día, profundizo yo en casos concretos.