Hay días. Hay días en los que no miro por la ventana, como hoy. Hay días que no merece la pena asomarse para ver si hay nubes o está el cielo despejado. Días en los que te levantas y el sol no es amarillo, tan sólo gris. Gris como el ambiente en la calle; una sombra inmensa que lo cubre todo. Hasta mi alma. No me hace falta mirar para saber que mi alma también es gris, que anhela momentos y emociones.
Hay días en los que no cojo el teléfono siquiera, como hoy. Las voces también me resultan grises, da igual desconocidas que amigas; no son capaces de disipar ese color.
No distingo otra cosa que no sea así, no distingo matices. A lo mejor por eso el gris se vuelve algo punzante y no sólo algo visual. Es un arma afilada que corta en pedacitos mis sentimientos, mi alegría volátil de estos días pasados.
Por eso no miro por la ventana, así al menos evito los cortes más profundos.
Hay días en los que el sol es una gran sombra, no transmite luz ni calor. Días en los que me resulta más cómodo, aunque también sea más cobarde, quedarme en casa oculto en un rincón, formando parte de esa sombra inmensa que recubre todo aquello en lo que fijo la mirada.
Hay días grises. Como hoy. Hay días.
5 comentarios:
Espero que el gris deje de rodearte pronto, y que vuelvan los colores poco a poco a tu mundo. Con lo bonito que es el cielo azul de Espana!
Gracias por tus ánimos Elfa. Un besote
LUZ, mucha luz estos días de diciembre, Txemi.
Abre persianas!; que lo inunde todo; que ilumine ese rincón de casa porque...
-"también hay días soleados. Como ayer. Hay días"-
Un optimista saludo.
Gracias a tí también Gon, siempre con palabras de ánimo. ültimamente no comento en lo tuyo, pero sigo estando enchufado. Un abrazo.
Suficiente con eso; me doy por satisfecho.
Un abrazo, Txemi.
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