Estoy en la playa. No hay una sola nube en el cielo y aunque hace calor este no asfixia. El sonido de las olas me lleva hacia el agua; es mi particular canto de sirena. Mi caminar es lento, pero libre y decidido. Me acerco a la orilla contemplándome los pies vestidos de arena. Y estos sumergidos en el agua libres ya de los granos. El mar acaricia los dedos; algunas gotas respondonas saltan salvajes para mojarme los muslos provocando que se erice la piel. Pero nunca me he sentido más vivo. Nunca he sido más consciente de que la vida es eso que vivimos, y aquello que dejamos pasar; y mi red es cada vez más tupida para evitar que algún buen momento desaparezca para siempre.Estoy en la playa, metido en el agua. Mis brazos extendidos haciendo la cruz sobre la tranquila lámina de agua; la cabeza sumergida para taponar mis oídos... me dejo llevar por el suave mecer de las olas. Escucho mi propia respiración, ya no tengo frío. Me siento libre como el propio agua, me siento parte de ella. No me importa si pasa el tiempo, pues el momento es demasiado valioso. Cierro aún más mi red y lo guardo en el almacén de la vida.
Estoy en la playa, metido en el agua.
3 comentarios:
Muy gráfica la situación; lo has explicado tan bien, que vaya envidia, chico!
Disfruta! Un "salado" abrazo.
Agua es vida.
Abrazos de tu tata brasileña
Gracias Chicos. Es la sensación que tengo ahora. Abrazos y besos varios.
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