LA FRASE

"Las grandes almas tienen voluntad; las débiles sólo tienen deseos."

Proverbio chino.

martes, 17 de marzo de 2009

LA OPERACIÓN. (Mini relato)

Llevaba bastante tiempo pensando en hacerlo. Vivía sólo en un piso amplio con muchas habitaciones y no tuvo problemas en acondicionar una de ellas para poder realizar ese tipo de trabajos. Instaló además de la herramienta una cerradura en la puerta manteniendo así su particular taller alejado de miradas curiosas. Lo cierto es que apenas recibía visitas, quitando alguna que otra puta en días laborales y excepcionales ligues de fin de semana, pero era un hombre muy reservado y no quería que nadie viera, bajo ningún concepto, lo que había instalado en aquel dormitorio; ni esas hembras de escasa reputación, como habría dicho su padre, ni sus bravucones y misóginos compañeros de tasca. Seguro que ninguna de las personas que le conocían entendería por qué tantas molestias.
Había comprado todo lo que creyó necesario en los centros comerciales del extrarradio evitando en todo lo posible el contacto con conocidos, y ahora contemplaba absorto la herramienta tan bien organizada en aquel su rincón, impoluto y privado, tan secreto.
Y un martes se decidió. Evitó la habitual ronda de tintos a la salida del trabajo y rápidamente enfiló la larga avenida que llegaba hasta la plaza en la que estaba su casa. Subió al piso por las escaleras para no tener que esperar al ascensor; estaba inquieto.
Se cambió de ropa y se puso cómodo. Abrió una cerveza y se metió a la habitación.
Ella estaba allí, apoyada con cuidado en el respaldo de la silla; no pudo evitar mirarla con la boca abierta pues esa imagen le recordaba a las hermanas con las que ya no se hablaba desde hacía mucho tiempo y a su madre fallecida años atrás. Bebió un sorbo de espuma y se sentó. Encendió el flexo, abrió la caja de herramientas, cogió las tijeras y la aguja y acercó su silla a la otra. La inexperiencia lo tuvo paralizado durante un cuarto de hora en el que recordó a sus abuelos, tan estrictos, a las abuelas, tan clásicas, el colegio de curas sólo de chicos y el de monjas, a un kilómetro del anterior, sólo de chicas; aquel mundo dominante durante siglos, milenios seguramente, y pensó en los cincuenta y tantos años que llevaba a sus espaldas.
Después de esos pensamientos despertó y usó las tijeras, y acto seguido la aguja y de la yema del dedo índice asomaba una minúscula gota de sangre por cada quejido que se escuchaba en la habitación. Al cabo de un rato entretenido terminó por fin. Y sonrió olvidándose para siempre de la vergüenza que había sentido días atrás al comprar la máquina, las tijeras y las agujas en los comerciales, y los hilos en la vieja mercería del casco antiguo. Y miró lo que tenía entre manos y volvió a sonreír. Podía volver a ponerse la camisa del respaldo de la silla. El botón había quedado perfecto.

POR LA IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES TAMBIÉN EN EL HOGAR.

3 comentarios:

Quetzal dijo...

ei..... que eres algo más que un artesano mágico... sigue con esos mini relatos!!!, escribes bien!!!!
Con tu persmiso, regalaré ese cuento... Me ha gustado mucho

Losbutilio dijo...

Gracias Quetzal. Si te ha gustado, con el compromiso humano que te caracteriza, me doy por satisfecho. Regálalo a quien quieras. Molts petons!!

Gonzalo dijo...

Vaya! te animo a que sigas creando Relatos porque si que me ha gustado, y mucho, Txemi.
Creía haber topado con algun diabólico como el de "El perfume", pero al final me descubres que no! y que tu personaje -como todas tus reflexiones- tiene mucho contenido para reivindicar.
Felicitaciones!