LA FRASE

"Las grandes almas tienen voluntad; las débiles sólo tienen deseos."

Proverbio chino.

domingo, 1 de febrero de 2009

VIAJE A PARÍS. 3ª PARTE.

1ª Parte. 2ª Parte. Recuerdo con sensación de frío las colas que había que "sufrir" para acceder a cualquier monumento. Especialmente en la Torre Eiffel la gente que quería subir era difícil de contar, y eso que estaba nublado y no dejaba ver demasiado bien la panorámica de la ciudad. Alrededor de todo lo turístico había "espabilaos" que al pasar al lado tuyo se agachaban a coger algo del suelo y al incorporarse te enseñaban un anillo, como si fuera tuyo y ellos lo hubieran encontrado; inmediatamente después te pedían dinero por la supuesta molestia y aunque te dieras cuenta del "juego" ya era tarde para quitárselos de encima, y si no les dabas nada te echaban todo tipo de improperios e insultos. Nosotros no caímos. De todas maneras, el tiempo que estuvimos esperando para subir hasta arriba mereció la pena con creces. Lo mismo que en Notre-Dame, digna de ver por dentro y por fuera; contemplarla desde el puente por el que se accede a la otra isla es una gozada. En realidad desde cualquiera de los puentes que jalonan el Sena se pueden ver buenas vistas de París; mucho más en primavera, porque en otoño te quedas petrificado por el frío. Nos llamó la atención que en las galerías comerciales no hubiera baños públicos como aquí. Tan sólo baños privados en los Campos Elíseos, y por echar una "meadilla" nos soplaron 4 euros.
Una zona que nos gustó mucho es el barrio de los pintores (quitando a estos y sus negocios) y Montmartre, pero no así el Sagrado Corazón, que lo único destacable que tiene son las vistas de la ciudad. Y en general toda la ciudad, que está llena de esquinas encantadoras y rincones fabulosos. Por cierto, también nos dejó ojipláticos la cantidad de chocolaterías que había y la pinta que tenían los chocolates. Y recuerdo un sitio en el que entramos a comer un bocadillo, cercano al edificio de la Opera, en el que el dueño chapurreaba castellano pero decía "Tapas" a la perfección por una visita que había hecho a Donostia en la que se había puesto morado de pinchos y vino de Rioja.
No soy persona de muchos viajes la verdad, y tengo varios destinos en la cabeza a los que quiero ir tarde o temprano como Nápoles, de donde es mi buen amigo Vini, pero tengo claro que París es, sin duda alguna, una ciudad a la que merece la pena volver.