"Meditar una hora, entrar un rato dentro de sí e inquirir hasta qué punto tiene uno parte y es corresponsable en el desorden y en la maldad del mundo; mira, eso no lo quiere nadie. Y así seguirá todo, y la próxima guerra se prepara con ardor día tras día por muchos miles de hombres. Esto, desde que lo sé, me ha paralizado y me ha llevado a la desesperación, ya que no hay para mí 'patria' ni ideales, todo eso no es más que escenario para los señores que preparan la próxima carnicería. No sirve para nada pensar, ni decir, ni escribir nada humano, no tiene sentido dar vueltas a buenas ideas dentro de la cabeza; para dos o tres hombres que hacen esto, hay día por día miles de perdiódicos, revistas, discursos, sesiones públicas y secretas, que aspiran a lo contrario y lo consiguen."
Fragmento de "El lobo estepario" (1927), de Hermann Hesse, Premio Nobel de literatura en 1946. Escritor alemán nacionalizado suizo en 1921, tras publicar un ensayo en el que criticaba el nacionalismo alemán.
Sencilla y llanamente magnífico. Visionario y atormentado defensor de un mundo utópico en el que la gente no se pelea y todo el mundo se comprende y acepta.
Y ochenta años después, este mismo fragmento, por no decir el libro entero, se puede trasladar a la realidad que vivimos sin eliminar ni una palabra. Gente ambiciosa y detestable, inculta y prepotente que busca la aniquilación del vecino por poseer una bandera con colores distintos. Y me pregunto yo, para qué sirven las banderas, y las patrias, y las fronteras, por qué luchar en nombre de un país si la sangre derramada es tan roja como la propia. Un mundo siempre absurdo lleno de gente absurda, acomodada en la rutina y sacando las uñas para no ser sacados de ella. Un mundo absurdo dominado por la insensatez y la envidia, en el que los ideales y los principios sólo valen si proporcionan dinero. Y a pesar de que me tomen como prepotente a mí también, me siento como esos "dos o tres hombres" de Hesse que piensan distinto a los demás, y siento que vale de bien poco luchar pacíficamente por cambiar esto. Muy a mi pesar, las balas son más fuertes.
2 comentarios:
Cómo decírtelo: No puedo estar más de acuerdo. No puedo.
Ni patria ni bandera, ni raza ni condición, ni límites ni fronteras, extranjero soy...
(Búnbury).
Un beso
Gracias encanto. Un besote.
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