Y no me refiero sólo a la dichosa crisis económica mundial. Hablo de todas las catástrofes que han sacudido el planeta, y del recrudecimiento de enfrentamientos entre países africanos, o entre Pakistán e India o... tantos y tantos. El ser humano es una especie estúpida capaz de destruir su ecosistema sin que le varíe lo más mínimo el rostro. Aniquila, mata, agota y esquilma las fuentes de sustento por el mero hecho de disponer de fondos bancarios; no es nada nuevo pensar que la humana es la raza más egoísta e individualista de las que pueblan el planeta azul. Destruímos porque otros no piensan como nosotros. Atacamos por una mala mirada. Peleamos por la posesión de unos gramos de un metal que no sirve para nada que no sea sentirnos superiores. Nos parece normal castigar nuestro propio físico, condenar nuestra existencia, con la ingesta de productos venenosos para nuestro organismo; ironía de la vida, creados artificialmente por nosotros mismos. Somos tan estúpidos que al vecino de arriba lo consideramos rival, y al de enfrente inferior, sin pensar que ellos piensan lo mismo de nosotros. Y con todo, ninguno tenemos argumentos sólidos para demostrar semejantes afirmaciones; ni para desmentirlas.
Bien es cierto que cada uno de nosotros somos seres únicos física e intelectualmente, y de ahí las peleas y los conflictos, pero también los colores y el debate. Así que supongamos que respetamos la individualidad, y que 6.000 millones de cerebros humanos discurren la manera de hacer que este impresionante trozo de roca y agua sobre el que vivimos nos dé a todos de comer y beber. Quizás la mayor utopía, pero no la menos hermosa.
Qué bonito pensar en 6.000 millones de ciudadanos del mundo.
Que el año que viene todos seamos vecinos, ese es mi deseo.
Feliz 2009.
LA FRASE.
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.
domingo 28 de diciembre de 2008
2008: Año para olvidar.
miércoles 24 de diciembre de 2008
¿NAVIDAD? ¡PUAJ!
Sí, lo sé. El título es demasiado expresivo, pero es lo que hay. Sin duda alguna la peor navidad de mis 35 años. Ya no es cosa de la crisis, sino de relaciones personales, familiares... humanas en general. No me gustaban estas fechas nada, pero desde luego este año les he cogido un odio especial. Que si la familia reunida, que si fiesta y felicidad... chorradas. Sólo campañas publicitarias y promoción del consumo, y tristeza multiplicada en las familias que no pueden celebrarlo como tales. Todas aquellas casas en las que falta alguien o en las que por un motivo u otro hay problemas rezuman malestar y pena. Hoy es nochebuena, son las 20:15 de la noche y en menos de una hora vendrá el invitado que tengo a cenar a casa, para que no la pase él solo. Y cambiaré la cara y le sacaré uno detrás del otro todos los entremeses y platos que he preparado, y charlaremos un rato y a lo mejor echamos un mus; y todo para que se anime un poco. Pero cuando se vaya, a ver quién me anima a mí. Lo siento, pero odio estas fiestas de hipocresia. Feliz navidad.
miércoles 10 de diciembre de 2008
AYUDAS Y OTRAS HISTORIAS.
Nada, que las empresas del sector del automóvil y de otro montón de sectores se apuntan a la "moda" de los eres. Dicen no tener ganancias y piden ayudas como desesperados para sacar sus industrias adelante. Tanto empresas enormes como Ford y GM en los EE.UU. o cantidad de bancos, allí y aquí reclaman inyecciones de liquidez para "sobrevivir". Mientras, Nissan que es una de las empresas que en el estado ha solicitado ayuda, también quería despedir a más de mil trabajadores porque las ventas han bajado; vamos, que a los despidos se suman prestaciones económicas por parte del gobierno. Así cualquiera tiene ganancias.
En Europa también hay situaciones curiosas. Por ejemplo, el banco alemán WestLB, que recibió 23. 000 millones de euros del gobierno alemán para salir de la crisis, ha alquilado tres pisos en uno de los edificios más caros de Manhattan para instalar allí sus oficinas neoyorquinas nada más recibir la ayuda estatal. Dinero público para derrochar a espuertas mientras el personal anda acongojado por lo que va a pasar con los puestos de trabajo y los ahorros, con miedo a un nuevo "corralito". Tienen ganancias pero les ayudan, pero a todos los que nos ha subido el euribor y hemos de pagar por la hipoteca bastante más que hace tres años, no nos ayudan de ninguna manera. ¿Para qué están los políticos? Yo tengo claro que para nada, porque no solucionan los problemas y acentúan los que existen. Como el alcalde de Vitoria-Gasteiz, Patxi Lazcoz, que ya ha comenzado la carrera por privatizar todos los servicios públicos de la ciudad. Extraña manera de promocionar el empleo creando políticas que destruyen puestos de trabajo y calidad de servicios. O como la política europea y su sede en Estrasburgo, que cuesta a la UE alrededor de 200 millones de euros anuales para la celebración de tan sólo un pleno mensual.
Que gasten los políticos y las empresas, que gaste todo hijo de vecino, y que a los trabajadores nos den la cartilla de racionamiento, que como siempre seremos nosotros los que nos sacrifiquemos.
domingo 7 de diciembre de 2008
VIAJE A PARÍS. 2ª PARTE.
En la 1ª parte comenté más que nada el tema del alojamiento, y como en nuestro caso fuímos en coche, algún que otro detalle a tener en cuenta por esa circunstancia. Relacionado con el coche, un detalle un tanto importante. Llegar a París es relativamente fácil sin gps, y con gps muy fácil. Peero, el hecho de llevar gps, a no ser que se compre el mapa de Francia, no te salva del lío una vez que has llegado a la capital. Y es que normalmente al comprar un navegador este viene con el mapa peninsular y los mapas de las principales carreteras europeas; por lo tanto, una vez que te metes en ciudades no incluídas, el cisco es monumental. De hecho, nos costó más de dos horas encontrar el parking, pues la calle del mismo no figuraba dentro del mapa del gps. Finalmente logramos aparcar en la calle, y andando de camino al apartamento localizamos la entrada al aparcamiento. He de decir que había leído en más de un sitio que el carácter de los parisinos es más abierto y amable que el del resto de los franceses, y desde luego nosotros no tuvimos ningún problema a la hora de preguntar sino al contrario, cualquiera te echaba un cable. Lo que llama mucho la atención del tráfico de esa ciudad es la movilidad de los autobuses urbanos, cómo respetan la mayoría de conductores a estos, y la increíble cantidad de motos y bicis que existen en la ciudad. Las bicis además comparten los carril-bus en muchos tramos por lo que se convierten en un medio de transporte muy rápido. Gente mayor con el pan en la cesta, y ejecutivos con el maletín y el traje pedaleando. Y por cierto, que tienen un sistema de préstamo de bicicletas que nada tiene que ver con el que por ejemplo tenemos en Vitoria-Gasteiz. Aquí el préstamo es gratuito pero los velocípedos son, digámoslo claro, una porquería; además dependes del horario de los centros-cívicos que es en donde están ubicados. Allí las tienen distribuidas por toda la ciudad, y pagando poquito en una máquina parecida a las de la OTA puedes cogerla donde quieras y dejarla donde te dé la gana.
A pesar de este "Elogio a la bici", nosotros fuímos andando a todas partes. Es lo que merece la pena si quieres ver cómo se vive en la ciudad, la actividad de sus comercios y el ritmo frenético de las calles. Calles en las que por cierto dominaba el olor a comida y pastelería. Quizás lo peor era encontrar un sitio para tomar un café y comer algo, pero tuvimos la suerte de encontrar un pequeño local que tenían comida preparada y que todos los que trabajaban allí hablaban castellano, algo que agradeces después de horas de andar (y con el frío que hacía). Muchas cafeterías tenían mesas en las calles, con unos calentadores de butano enormes que templaban el ambiente, y era curioso ver cómo la gente se sentaba siempre mirando hacia la calle; pocos daban la espalda a los viandantes. En lo relativo al café, y sin que sirva de precedente, nos decantamos por los Starbucks, y es que a pesar de que yo siempre opto por los negocios digamos familiares, y huyo de las franquicias, la relación calidad-precio-tamaño de los cafés comparada con la inmensa mayoría de las cafeterías no tenía color. Cafés enormes, decentes en cuanto a sabor, y ni tan mal respecto al precio.
CONTINUARÁ...