Mi memoría siempre ha dejado bastante que desear. Algunos me han acusado de guardar en mi cabeza sólo lo que me ha interesado y para lo que me ha interesado, pero lo cierto, se lo crea el lector o no, es que soy de naturaleza despistada. Olvido fechas importantes y nombres de amigos (si hace tiempo que no los veo). Y no es algo de lo que presumir, pero por más que lo intento no puedo evitarlo; no es algo premeditado. Si el interfecto que ha desaparecido de mi base de datos es hombre, y nos llevábamos bien, recurro al siempre socorrido saludo: "¡Qué pasa Jeremías!". Y es que el nombre da igual, lo importante es transmitir buen rollo. Si el olvidado no pasaba de mero conocido: "Aupa, ¿qué tal?"; sin aspavientos y procurando evitar que la conversación, a ser posible corta, se desvíe hacia derroteros personales para así no tener que demostrar mi escasa capacidad retentiva. Si me suena su cara pero nada más, un gesto con la cabeza y sigo camino. No miento si digo que esta limitación me ha causado más de un problema; tampoco es muy difícil imaginarme en el día a día. Y por razones que no daré a conocer, este "despiste" ha multiplicado el problema cuando la persona con la que me cruzo es del género femenino.
No soy un adonis, y en mis tiempos mozos, mis amigos y compañeros de cuadrilla eran los que se llevaban las miradas y halagos propios de la "edad del pavo". Esa razón, que contada si más ni más puede resultar un tanto peregrina, me llevó a ser "el amigo de...", y a desconocer los nombres de las chicas que rondaban las verbenas de los pueblos en fiesta o las zonas de fiesta de Vitoria-Gasteiz, por cuanto no solían dirigirse a mí. Y bueno, esto sólo explica un período más o menos largo de mis lagunas. De jovencito, por mucho que estudiara y leyera (amén de mi limitada predisposición al esfuerzo), no había manera de que mi materia gris asimilara fórmulas matemáticas o realizara análisis de texto.
Como contrapartida, puedo ver una película docenas de veces y no acordarme del final nunca, o leer un libro más de una y sorprenderme en cada ocasión con el argumento.
Si me conoces, si sabes quién soy, pero al cruzarnos por la calle no hago mención de saludarte, no te lo tomes a mal por favor, tan sólo es una limitación que me acompaña desde tiempos inmemoriales (para mí la semana pasada) y hazme una pequeña señal con la que poder ubicarte dentro de este melón que dispongo por cabeza.
LA FRASE.
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.
domingo 29 de junio de 2008
DESPISTADO.
sábado 21 de junio de 2008
INVERSIONES.
El mundo está gobernado por locos, no me cabe duda. Escuché en la radio que hasta ahora en la guerra de Irak, EE.UU. se ha gastado 3000 billones de dólares, que resulta ser más del doble del PIB anual español. La noticia no decía gastar, sino invertir, lo que deja bien a las claras lo que supone una guerra a efectos prácticos. Además sólo hablaban de dinero americano, nada más. No hablaban de fallecidos ni de un bando ni del otro, no decían nada de los destrozos ocasionados en el país invadido, no mencionaban nada que recordara que por causa de esa guerra estúpida (como todas por otra parte) hay gente sufriendo que no entiende de política internacional o negocios. Pero ya que hablaban de dinero, hablaré yo de lo mismo.
Una de las razones que esgrimían para que la guerra se iniciara, y la que todo el mundo tiene en mente fue el petróleo; los famosos pozos de petróleo de Irak. Sin embargo, en esta noticia se trataba otro factor que desenmascara la hipocresía religiosa de un país que condena todo aquello con olor a izquierda y solidaridad: el 10% del PIB estadounidense proviene de la industria armamentística. Así que, sencillamente, para que el país no se hunda de golpe en el fango de su fantasioso estado del bienestar, necesita de manera cíclica un gran acontecimiento bélico. Y aquí viene lo absurdo de ese país.
Con el dinero que les ha costado la guerra, el país norteamericano podría costearse una seguridad social pública al estilo de la española, y no es ninguna chorrada; allí la medicina es privada, y de imposible acceso para los sectores más pobres. Pero es que, bajando el nivel de comparaciones, un caza F-22 cuesta alrededor de ¡120 millones de dólares!; 76.884.000 euros al cambio. Un hospital creado a partir de la nada en lo más remoto de África, con material para intervenciones quirúrgicas y ambulancia preparada para el terreno, alrededor de 300.000€. Haciendo una sencilla cuenta, por un caza se podría ayudar al continente más castigado por el primer mundo con nada más y nada menos que 256 hospitales. Pero es que una escuela de enseñanza primaria se puede construir con 70.000€, y una de secundaria con 15.000 más. Y un poblado puede disponer de agua por 65.000, un pozo de agua se puede abrir por apenas 2.500, casas de acogida para huérfanos, letrinas y salas de parto... y así podríamos continuar hasta desgastarme los dedos con el teclado. Cifras insignificantes comparadas con las obscenas cifras de una puta guerra absurda que consume al mundo. Y a los países civilizados les duele soltar el famoso 0,7% de ayuda, cuando resulta que esos mismos países están esquilmando los recursos naturales de los países más pobres. Y no diré nada más; a veces me avergüenzo de pertenecer al mundo desarrollado. ¡Abajo las armas y viva la paz!.
jueves 19 de junio de 2008
¡POR FIN CALOR!
Es el primer día en lo que va de año que he podido ir a currar con la bici en pantalón corto, y vaya gozada. No ha hecho otra cosa que llover en esta ciudad en seis meses y ha sido muy triste. El año pasado a estas alturas ya llevaba casi dos mil kilómetros con la bici de montaña, y este apenas he podido salir tres días.
Con la cámara de fotos me ha pasado igual. En 2007 pude sacar fotos en invierno primavera y verano, y en 2008... ná de ná. De momento dan bueno hasta el fin de semana, y el domingo otra vez lluvia; a ver si aciertan.
Yo hoy iba a escribir sobre la diferencia entre "amigos" y "amiguismos", pero no me encuentro con ganas de alterar mi ánimo, más que nada porque son las 2 de la mañana y en breve me meto al sobre, me pongo un sello y me envío al quinto sueño; sin tranquilidad ese viaje se puede complicar.
Pero vuelvo al sol. Las flores del balcón están increíbles y en la calle se notaba en las caras de la gente que no había una sola nube en el cielo. Cómo necesitábamos esa luz en esta ciudad. Cómo necesitábamos el calor y el buen tiempo, esa energía y ese optimismo que transmite sin necesidad de instalaciones físicas el astro rey. Y a mí me encanta la lluvia y la nieve, pero este año ha caído agua en el norte como para llenar dos veces las cuencas del Júcar y el Segura.
El pantano a tope acogiendo en sus aguas garzas, cigüeñas y avefrías. Reflejos verdeazulados al amanecer, luces doradas al atardecer. El sol ilumina el camino de todos, pero a mí además me canta al oído.
jueves 12 de junio de 2008
INSISTENCIA
Todas las semanas igual los de las empresas de telefonía. Llaman siempre entre las tres y las cuatro de la tarde, interrumpiendo la siesta de los que la echan después de haber madrugado para ofrecer siempre lo mismo (servicios que irónicamente no pueden cumplir). Joder, que son muy pesados... nos comemos una propaganda en la tele, a la que puedes hacer o no caso, pero además de eso molestan al personal llamando por teléfono varias veces al mes. Si quiero cambiarme, lo haré, pero coincide que no quiero y por algo será. El caso es que no hay manera de hacer que dejen de llamar a un teléfono que por mucho que aparezca en un servicio público como es el listín, no deja de ser algo privado; son más pesados que una vaca en brazos. También todas las semanas se reciben en casa varias cartas de diversas empresas que te ofrecen desde tarjetas de crédito (que yo tampoco he pedido) hasta viajes, pasando por catálogos de ropa o chorradas varias. Y todas esas misivas no sé de dónde salen, porque desde luego yo no estoy interesado en ese mundo del consumismo salvaje. Si lees la letra pequeña te enteras de que tus datos los han sacado de servicios, como he comentado líneas atrás, como los listines telefónicos, pero si deseas darte de baja tienes que mandar una carta para poder "cancelar, rectificar o anular". O sea, que por la cara te acosan, pero si quieres que dejen de hacerlo, has de molestarte tú en ponerle remedio; ¿no contempla eso la Ley Orgánica de Protección de Datos?.
A mí casa que no vengan que yo no los he llamado, pesados.
martes 10 de junio de 2008
HACIA ATRÁS 91 AÑOS.
Hace apenas unos años sonaba como mayor reivindicación por parte de los sindicatos la semana laboral de 35 horas. No sólo fue un espejismo la posibilidad de llegar a conseguirla, sino que ahora, en el año 2008 la Europa de los 27 plantea la necesidad de alargarla hasta las 60 horas; por cierto con perjuicios añadidos para el sector médico. El caso es que los empresarios justifican esa subida porque necesitan de una flexibilidad laboral que les permita competir en otros mercados y en el suyo propio por las competencias externas. Y es consecuencia todo esto de la globalización, pero también de la falta de escrúpulos y de sentido social del mundo empresarial. Piden cesiones a los trabajadores y a la sociedad constantemente, nos exprimen los sueldos y poco a poco van deshaciéndose de los logros conseguidos a lo largo de décadas. Tal es el caso de la semana de 48 horas, conseguida hace nada más y nada menos que 91 años. No importa que la mayoría de trabajadores elija su trabajo en base a la posibilidad que le ofrece este de compaginar currelo con vida personal (decantándose además por las 35 horas). Y las peticiones interminables de las patronales, se suman a las aspiraciones de estas y de las mutuas de controlar cualquier aspecto que pueda influir en el rendimiento del currela, llámese accidente laboral, enfermedad laboral, o enfermedad común, o aficiones que puedan suponer no ir al trabajo por practicarlas.
Con la cantidad de revoluciones proletarias que ha habido a lo largo y ancho del planeta, con la cantidad de gente que ha dado su vida por esos derechos; y ahora, más avanzados que nunca en materia tecnológica y con mayores perspectivas de desarrollo que nunca, es cuando a los trabajadores más nos van a dar por donde se rompen los sacos.
Cualquier día de estos, en los contratos firmados se nos va a exigir el Derecho de pernada; al tiempo.
sábado 7 de junio de 2008
¡QUÉ GENTE!
Que en este país las cosas son distintas a otros, no me cabe ninguna duda. Viendo las noticias, resulta que en Morón de la Frontera, que es un pueblo de Sevilla, han proclamado alcaldesa honoraria a la estatua de una virgen. La devoción religiosa llega a límites insospechados, y aunque la noticia es algo que no me asombra como tal, cuando veo las imágenes del pleno en el que se ha tomado tal decisión, me pongo bizco. Resulta que en ese ayuntamiento los concejales de IU no estaban de acuerdo con semejante despropósito por lo que abandonaron el pleno antes de la votación, pero el alcalde, en lugar de respetar la decisión y seguir con el acto realiza un gesto totalmente despectivo hacia esos concejales animando además a los presentes a abuchearlos. Y no digo nada de la nueva alcaldesa porque ellos sabrán lo que hacen y hasta dónde quieren llegar, pero vuelvo a lo del otro día con el respeto y la iglesia. Se supone que son devotos, cristianos, pero están llenos de ira y soberbia, y si no recuerdo mal de mis tiempos en un colegio de frailes, eso son "pecados mortales".
Que por cierto, en un programa de zapping han dado imágenes de "El salto de la reja", en Almonte, y los que se peleaban por pasearla... pues eso, se peleaban. Pero además nada de chorradas; codazos, insultos, y puñetazos, y todo delante de esa imagen que tanto veneran y respetan. En fin, que soy muy buen cristiano, que rezo a la virgen que es mi patrona, pero como te pongas delante mío te piso la cabeza. Vaya país de locos.
martes 3 de junio de 2008
BOLSAS DE PLÁSTICO.
El lector Richy Vándalo me comentaba una noticia que hablaba de la cantidad de bolsas de plástico que consumen los chinos al cabo del día. Decía que el gobierno de aquel país ha prohibido el reparto gratuito en tiendas y supermercados de ese material, siendo la cifra de estas de 1300 millones DIARIA. Me ha parecido algo increíble pues esa es la cantidad de chinos que nos acompañan en el mundo, pero indagando por la red resulta que la cifra en la que coinciden la mayoría de medios es de 3000 millones; son números que se escapan a mi comprensión. El gobierno ha tomado esa medida, entre otras razones porque para fabricarlas se necesita la también increíble cantidad de 37 millones de barriles de petróleo anuales. Además, el 70% de los ríos del gigante asiático están contaminados, y suben de manera notable las muertes relacionadas con la contaminación. Juntando todo, los mandatarios chinos han decidido que lo mejor es eliminar las susodichas bolsas para ver si de esa manera baja el nivel de polución de sus megaciudades.
Y no es la única solución que parece que van a tomar para bajar los índices de contaminación. Quieren pasar del 14% de superficie arbolada actual al 28 en 2050, y teniendo en cuenta lo enorme que es el país, no es ninguna tontería el proyecto. También están empezando a tomar medidas para evitar que el papel higiénico sea de uso común en las casas, y es que a pesar de que fueron ellos los que lo inventaron y de que las primeras evidencias de su existencia se remontan al S. IV a.c.,utilizan otros sistemas higiénicos.
La tercera medida es la incentivación mediante medidas fiscales de la adquisición de vehículos eléctricos equipados con la nueva generación de pilas de litio, en lugar de vehículos movidos con carburantes procedentes del oro negro. Y tampoco es tema baladí, pues aunque son muchos millones de habitantes, su parque automovilístico actual es bastante reducido. El poder adquisitivo es en estos tiempos cuando está creciendo de manera notable, y de ahí que una familia media aspire ya sin agobios económicos a adquirir un coche.
El planeta no va a temblar si todos los chinos saltan a la vez como reza la leyenda urbana, pero que de ellos depende buena parte de la salud de este pedazo de roca sobre el que vivimos, no me cabe ninguna duda.