LA FRASE

"Las grandes almas tienen voluntad; las débiles sólo tienen deseos."

Proverbio chino.

sábado, 18 de octubre de 2008

SUSTO.

La calle en la que vivo ha llegado a estar entre las diez calles vitorianas que más tráfico soportan al cabo del día; siempre hay bocinazos, griterío, sirenas varias... Y ayer viernes, 17 de octubre, en casa viendo tranquilamente la tele después de una semana terrible y agotadora. Y otros bocinazos y gritos, justo enfrente del portal. Me asomo al balcón dejándome llevar por la curiosidad que mató al gato. Un coche en mitad de la calzada, y un brazo que intenta meter marcha pero el coche no va hacia adelante, y claro, viernes noche, todas las bocinas de los impertinentes de turno se unen en un coro que a los vecinos de la calle nos tiene locos. Hace acto de presencia un policía municipal fuera de servicio y le dice al hombre que o retira el coche del medio de la calle o le denuncia mientras ayuda a un urbano a pasar por el estrecho camino que ese coche le ha dejado. Pero algo no cuadra. Desde casa puedo ver a través de la luna delantera el brazo del hombre y lo mueve sin coherencia alguna, así que llamo a los municipales que sí están de servicio para que vengan a echar un vistazo pues el atasco es monumental. Acto seguido el que está en la calle ayudando al autobús se acerca al coche, abre la puerta y le coge el brazo al conductor mientras le empieza a hablar con mucha más calma. Me visto y bajo corriendo por si puedo ayudar porque está claro que el conductor tiene serios problemas. Y efectivamente, el hombre no respondía, ni se movía, con los ojos ausentes. El otro hombre de un brazo y yo del otro por la puerta del copiloto intentamos hablarle despacio y con suavidad porque empieza a tener problemas al respirar. Ya ha llegado la policía municipal y han llamado a la ambulancia, pero el hombre se pone peor y hay un momento en que los que estamos con él pensamos que va a dejar este mundo. Y mientras su móvil suena sin cesar, como si alguien supiera en algún lugar que a ese ser querido le está pasando algo grave. Le damos ánimos. Le cojo por detrás del cuello acariciándole porque recuerdo haber leído en alguna parte que a pesar de la inconsciencia el cuerpo humano distingue las caricias, y ese hombre no tiene conocidos alrededor y está viendo la barca de Caronte acercarse a su orilla. Y después de varios sustos más y algunos minutos los chic@s de la DYA consiguen sacarle del vehículo y se lo llevan al hospital.
Y lo que me deja más perplejo y me come las entrañas. Toda la gente de alrededor asomando las cabezas para ver como sufre el hombre, pero nadie se acerca para prestar ayuda. Tan sólo dos chicas en un coche con una pegatina de Hala Bedi, que por lo visto una es médica. Y la circulación que sigue pasando por el otro carril, todavía haciendo uso de las bocinas a pesar de las sirenas de la ambulancia. El ser humano no pierde a pesar de la evolución la capacidad de odiar y menospreciar. Y la evolución es sólamente técnica, nada más. Los sentimientos no llegan a un plano superior. Me cago en las bocinas del mundo que sólo proclaman paso para ellos. Me cago en el idiota que le gritó al señor y como un energúmeno, con ayuda de otros dos idiotas movieron el coche de mala manera sólo para poder pasar ellos. Me cago en los mirones y en el chico absurdo que vino a preguntarme si al señor le había sentado mal la cena... ¡y yo qué cojones sé si el hombre ha cenado si a mí lo que me importa es que estaba más cerca de allí que de acá!. Puta gente.

3 comentarios:

retje_robar dijo...

No añado más.
100 % contigo.
A eso sumo los mirones en los accidentes de tráfico que colapsan los dos sentidos. ¿Que esperan encontrar? Prefiero no saberlo.

Losbutilio dijo...

Pues sí retje_, yo también prefiero no saberlo. Lo triste es que no es un decir cuando digo que el hombre estuvo a punto de dejar este mundo. En fin, puta gente.
Un saludo.

Nayra dijo...

Puta gente (lo hemos dicho ya?) He vuelto