En el anterior post hablaba de mi particular suerte a la hora de comprar, y en este puedo comentar que, si bien no creo en meigas (aunque haberlas haylas oígame usted), con algunas cosas noto cierto aire de misterio y coincidencia. Este mes de vacaciones que he comenzado se antojaba hace poco como ideal para ir a la playa un par de semanas, y es que si bien la dichosa crisis está en boca de todo el mundo, el que suscribe estas palabras tenía un dinerillo guardado debajo del colchón. El caso es que, a pesar de la insensatez de entrar a discutir sobre las leyes de Murphy, en un mismo mes el coche de quinta o sexta mano que había en casa, el ordenador, y la bici que uso para ir a trabajar han dejado de funcionar todos a la vez. Adiós vacaciones, y adiós ahorros. Adiós también a la razón y al pensamiento filosófico, y hola a los gastos extras y a los mitos y leyendas. Y aunque el ser humano desde su edad más remota ha mirado al cielo asustado por lo que no comprendía, hoy en día a pesar de la ciencia, yo con algunos temas conservo cierto recelo y toco madera o cruzo los dedos. La próxima vez que vaya al monte a sacar fotos vigilaré por si Basajaun me está observando porque dudo del equilibrio existencial y filosófico en el que me mantenía hasta hace un par de semanas. Como pille a Murphy...
Este post es muy parecido al anterior, la diferencia es que en el anterior había posibilidades con respecto al coche y la bici, y este es la constatación de las "desgracias". Incluso el ordenador ha estado "off" varios días.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada