LA FRASE.

"Luchamos más por nuestros intereses que por nuestros derechos." Napoleón I.

martes 10 de junio de 2008

HACIA ATRÁS 91 AÑOS.

Hace apenas unos años sonaba como mayor reivindicación por parte de los sindicatos la semana laboral de 35 horas. No sólo fue un espejismo la posibilidad de llegar a conseguirla, sino que ahora, en el año 2008 la Europa de los 27 plantea la necesidad de alargarla hasta las 60 horas; por cierto con perjuicios añadidos para el sector médico. El caso es que los empresarios justifican esa subida porque necesitan de una flexibilidad laboral que les permita competir en otros mercados y en el suyo propio por las competencias externas. Y es consecuencia todo esto de la globalización, pero también de la falta de escrúpulos y de sentido social del mundo empresarial. Piden cesiones a los trabajadores y a la sociedad constantemente, nos exprimen los sueldos y poco a poco van deshaciéndose de los logros conseguidos a lo largo de décadas. Tal es el caso de la semana de 48 horas, conseguida hace nada más y nada menos que 91 años. No importa que la mayoría de trabajadores elija su trabajo en base a la posibilidad que le ofrece este de compaginar currelo con vida personal (decantándose además por las 35 horas). Y las peticiones interminables de las patronales, se suman a las aspiraciones de estas y de las mutuas de controlar cualquier aspecto que pueda influir en el rendimiento del currela, llámese accidente laboral, enfermedad laboral, o enfermedad común, o aficiones que puedan suponer no ir al trabajo por practicarlas.
Con la cantidad de revoluciones proletarias que ha habido a lo largo y ancho del planeta, con la cantidad de gente que ha dado su vida por esos derechos; y ahora, más avanzados que nunca en materia tecnológica y con mayores perspectivas de desarrollo que nunca, es cuando a los trabajadores más nos van a dar por donde se rompen los sacos.
Cualquier día de estos, en los contratos firmados se nos va a exigir el Derecho de pernada; al tiempo.

2 comentarios:

Nayra dijo...

Buf, el derecho de pernada se llama acoso laboral y existe. Intenta demostrarlo y te hablarán de testosterona y de cómo vas vestida al curro.
Bromas aparte, cuando llegue el momento, quiero ver una revolución del proletariado que aglutine a tantas personas como los partidos de España en la Eurocopa. Creo que me voy a quedar con las ganas porque, por desgracia, el fútbol une más que los intereses sociales... Lo dicho, qué penita.

Losbutilio dijo...

Lo del acoso laboral en mi caso queda algo lejos, porque un pantalón y una camiseta manchadas de aceite industrial no son demasiado glamurosos. Y la revolución del proletariado... jejeje. Quítales derechos sociales y llorarán. Quítales el fútbol televisado y quemarán las ciudades. Qué penita.