LA FRASE.

"Luchamos más por nuestros intereses que por nuestros derechos." Napoleón I.

martes 20 de mayo de 2008

PARQUE DE NOCHE. (Mini relato)

A través de la ventana veo los árboles meciéndose al ritmo caprichoso que desea el viento; las hojas rulan frenéticas en el suelo por el soplo de Eolo. La farola de la pared ilumina la acera hasta que se calienta demasiado y se apaga, hasta que se enfría de nuevo y se enciende para reiniciar el ciclo de alumbrado; está ya mayor y quiere dejar este trabajo. La fuente de la plaza, a pesar de ser nueva, no escupe el chorro de agua que la hace digna de su labor y no entiende el porqué. Los coches aparcados dormitando, despertándose a cada rato con los gritos de los vehículos que circulan por la calzada. Y las farolas del parque, ansiosas de caminantes tardíos a los que iluminar el camino, y es que ellas ante todo son un servicio público y desde que son conectadas toman conciencia de ello. Los bancos se estiran haciendo crujir sus listones de madera barnizada recobrando la paralela con el suelo; llevan todo el día aguantando el peso de los ociosos que les han obsequiado con un rato de compañía, y aunque el trabajo normalmente es bonito, quedan agotados.
Entre las papeleras hay discrepancias. Las de plástico confiesan su miedo a esos palitos blancos encendidos que algunos desaprensivos les meten por la boca; les provocan úlceras en los fondos. Y las de metal, aseguran que lo más desagradable es que te hagan tatuajes con esas chapas dentadas que los viandantes llevan unidas por argollas, pues con el tiempo el óxido se adueña de su estructura.
El viento lleva las hojas hasta las alcantarillas, que viven medio asfixiadas porque sus aberturas están medio tapadas, aunque en silencio compadecen a la compañera que hace tiempo que fue arrancada después de escuchar risas de una pandilla de jóvenes, y de la que no se volvió a saber.
Y pasan las horas, y el alba prepara a todos para el bullicio, los golpes, el calor abrasador o la lluvia inclemente. Y se enorgullecen de ser útiles.
Si no fuera por esos individuos que bajan al parque...