Catgut. Así se llama el hilo esterilizado que hay dentro de la ampolla de cristal de la foto. Guardado entre tantos chismes viejos ya abandonados en una caja de cartón, entre las cosas de los abuelos. El catgut en concreto se utilizaba para atar el cordón umbilical en los nacimientos. Soluciones de antaño que me fascinan. Otro pequeño tesoro que encontré en unos viejos muebles de una antigua imprenta, eran unas minas para lápices que venían guardadas en pequeños estuches de plata, de tamaño similar al de la ampolla de la foto; por supuesto, nada de minas de distintos grosores y colores como hay ahora. No, sólo el estuche y las minas. Y otro montón más en tubos de cristal. Y es que antes todo era cristal, papel y metal. Las cosas tenían otro encanto, se cuidaban además mucho más. Hoy, con la cultura del plástico y el "usar y tirar" todo es diferente. Y no digo que sea peor lo actual, al contrario, se ha ganado en muchos aspectos. Pero ese cuidado que ponían en las cosas, en las presentaciones, en cualquier producto usado a diario en las casas, es digno de elogio. La gente además valoraba mucho más lo que costaba todo, más que nada porque nuestros abuelos vivieron guerra y posguerra, y eso no debe ser sencillo. Y objetos como los relojes, que pasaban de una generación a otra llevando consigo parte de la historia familiar; hoy cualquiera tiene más de uno en el cajón de la cómoda. Cuántas veces abré abierto el cajón de las fotos para mirar el álbum de fotos de cuero del abuelo, recuerdo de uno de tantos viajes a Argentina en el barco del que era mecánico; tenía la silueta del mapa del país pintado en la tapa, y dentro una foto del mismo abuelo con el imponente perro que tenía para guardar el antiguo bar de Estíbaliz.Y antes a todo le hacían su estuche de cartón para que no se estropeara. Una regla de escalas, un metro flexible de varias secciones, cuchillas de afeitar... y las jeringuillas que usaban los practicantes, de cristal y en cajitas de metal, y es que venían a casa a poner la inyección pertinente; no se iba al ambulatorio como ahora. Aquellos formaban casi parte de la familia, y se les trataba de "Don". Y todo ese viejo ambiente me parece vivirlo muchas veces en casa, que a pesar de las transformaciones y los muebles modernos, sigue manteniendo ese espíritu nostálgico que siempre tuvo para mí. No creo que olvide nunca la pared del salón forrada con madera oscura, y el portarretratos con las fotos de los cuatro nietos mayores, colgado al lado de la estantería repleta de revistas del "Selecciones del Rider´s Digest". Y el abuelo viendo documentales en la Uhf a la vez que contaba historias de sus viajes. O la abuela apareciendo con la cena en la bandeja tras la puerta corredera del salón, para que viéramos la tele mientras los adultos hablaban en la cocina.
Aquellos tiempos en la casa de la abuela.
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