Esta semana los cardenales Rouco y Cañizares han dicho que en este país no hay libertad religiosa y piden intransigencia con el gobierno. Quieren basar su discurso en ese supuesto ataque que el gobierno actual está lanzando a la iglesia. Lo que pasa es que los cardenales están obviando algo tan importante como que este país, y así lo recoge la Constitución, es un país laico. Llevan muchos siglos manipulando y manejando al pueblo como han querido, y ahora que alguien con un poco de sentido común les corta las alas, se ponen a chillar y a renegar. Cuando hace unos años los jóvenes antibelicistas no querían ir a la "mili" y se declaraban insumisos por motivos de conciencia la iglesia los consideraba egoístas e insolidarios; o sea, que creías en la paz y no en la guerra y eras malo. Pero ahora, esta misma institución, pide la objeción para "Educación para la ciudadanía". Una asignatura que pretende ser punto de partida para cortar la intolerancia creciente y los comportamientos incívicos cada vez más habituales.
Creer en Dios o no es algo que no debe ser impuesto, que es lo que quieren ellos. Pero claro, la eliminación de esa obligatoriedad también recorta su presupuesto, y eso duele mucho. Y siguen con la misma forma de pensar de hace siglos, con esa demonización del pensamiento propio. Y para ellos todo lo que se aleja de lo que representan debe ser eliminado. Precisamente un sector de la sociedad que debería ser el que más entendiera las injusticias es el que las olvida. Y piden dinero cuando tienen un patrimonio increíble. No hacen nada tampoco por igualar los derechos de hombres y mujeres impidiendo a estas últimas que puedan ejercer como sacerdotes; qué más dará el sexo de los curas. Y que viven en el pasado está claro cuando prohiben el matrimonio de sus sacerdotes. Cualquier atisbo de modernidad lo cortan de raíz. Y así les va, que casi no hay ingresos en los seminarios. Y los curas pederastas y la protección a estos, y la eliminación de los curas más cercanos a la gente como el "cura rojo" de Vallecas. Y no digo nada de los grupos solidarios de base de la iglesia, que quizás sean además los más perjudicados por esos mensajes tan agresivos, y los más concienciados en que el mundo ha de cambiar.
En la cúpula de la organización, la Inquisición sigue copando los puestos de poder.
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