Ha sido un día duro hoy, desde primera hora con visos de que iba a ir a peor a lo largo de la mañana. Un día (uno de tantos) que en la empresa veo cómo las cosas marchan por el camino que no deben. Otro día más en el que nadie te va a agradecer nada y en el que parece que no hay con quién hablar. Yo, que me paso el día diciendo bobadas y contando chistes, que aprovecho cualquier excusa para vacilar hoy me siento triste. Pero lo malo es que el mal día se ha venido conmigo a casa. Además, en la calle sólo llueve, nada más. Y es de esos días que las cosas de casa también te parecen especialmente graves, y también parece que no hay con quién hablar. Creo que creé este blog sólo por esa circunstancia, la de poder hablar porque no hay nadie alrededor.
Y tenía intención de escribir algo interesante, pero esto parece un epitafio. Bueno, un mal día lo tiene cualquiera. Buena tarde de miércoles.
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