LA FRASE.

"Luchamos más por nuestros intereses que por nuestros derechos." Napoleón I.

viernes 25 de abril de 2008

UNA LOCURA.

El que dijo que esta era una ciudad amable con los peatones no sé en qué estaba pensando. A lo mejor hace veinte años, que no llegaba a los 200.000 habitantes. Pero hoy en día, aceras estrechas, miles de baldosas sueltas que los días de lluvia te sorprenden con manchas de barro en los bajos de los pantalones, y cuando no llueve, te ponen la zancadilla. Escasez de pasos de cebra, y tiempos de regulación para pasarlos dignos de récord de olimpiada. Montones de andamios por obras en fachadas, calles destrozadas por el tranvía, calles destrozadas por roturas de tuberías, calles destrozadas por peatonalizaciones futuras... Y además no hay demasiado respeto por los pasos de cebra ni los semáforos en rojo. También es cierto que aquí el personal tiene tendencia al suicidio porque cruza la carretera por los lugares más insospechados. Para qué acercarme al semáforo si entre estos dos coches aparcados quepo yo, el carrito de la compra y la madre que le parió al tío que me toca el claxón por salir a la calzada como un fantasma... Luego hay premios comúnes a todos los lugares del mundo como los chicles y las cagadas de perro. Y otros que se han añadido de algún tiempo a esta parte como los ciclistas locos. Y hablando de ciclistas, hoy casi atropello a un perro, yendo yo por la calzada con la bici, que cruzaba la carretera tan tranquilo unos metros por delante de su dueño, que a pesar de la prohibición y del sentido común, no lo llevaba atado. He tenido que frenar para esquivar al tranquilo chucho, pero lo que me ha tocado las narices es que encima el dueño se ha reído; que alguien me diga que tiene de gracioso atropellar a un perro, o que por no atropellarlo te des el hostión padre, o peor aún, te atropellen a tí.
Pues creo que no estaría de más una señalización concreta para las zonas peatonales, y más que nada pensando en las bicis que van por ellas, y en la gente que atraviesa las calles como si no existiera más gente ni coches. Y es que creemos que la ciudad es nuestra, que tenemos derecho a todo y nos olvidamos de los modales y las formas. Un poquito de educación vial básica en los medios informativos, en los buzones de las casas, por las calles... no sé, digo yo, que al final todos somos vecinos.
Buen finde.